Epitafio para las tardes tranquilas
El olor de los días es un océano invisible por donde vagamos
sin saber donde queda la costa.
Somos islas.
Rafael Chaparro.
Creo que las palabras siguen siendo infantiles
tocan algo de Jazz melodramático
cuando juegan al escondite para pasar el rato
entonces me queda tiempo para pensar
para ser artista oficinista o oficinista artista
da igual.
Hasta ahora
estoy apagando las velitas
nunca entendí esa fecha
una por cada sueño o por cada persona
¿para que las dejan perecer?
esperma derretida sobre el cemento
que dura allí todo el año.
Creo que lo único que no se derrite
es el pavimento alegre de esta ciudad con Botox
ensueño que voy a castillos por el
volando con una princesa escasa
mientras tomamos una soda energizante
que sabe a vómitos de primavera.
Hay gente que tiene que escribir hablando
otra leer en voz alta aguda grave afónica
a mi siempre me gustó el silencio
depronto voy a comprarme un Compact Disk
de silencio y ponerlo a todo volumen
si hay casettes también los compro
que el silencio no se me agote. Amén.
La vida es alcohólica, sufre de Jack Danielísmo,
de delirios de confusión, de bipolaridad
de pajaritos cantautores con derechos reservados
de mierda cantautora con derechos reservados
el abono seguramente les paga regalías.
Hay que empezar a quitarle adjetivos a la noche
para ver si deja su narcisismo.
Siempre odié las tangentes, las elipses, la geometría
pero me gustaban las simetrías
uno va por la vida caminando con palabras infantiles
apagando velitas sin sentido
subiendo por castillos
tomando toros rojos
reproduciendo cintas de silencio
escribiendo con mala ortografía
llevando a la vida a A.A.
torturando a Daniells, pagando derechos a pajaritos
solo hasta llegar a esa marica simetría
Simetría, media naranja, medio mango o media velada
Uno va por la vida buscándola
huyendo del olor pútrido de la rutina
que se posa sobre pavimentos derretidos.
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