Zero

Un hipocondríaco va al médico y le pregunta:
Doctor, mi mujer me traicionó hace una semana 
y aún no me han salido los cuernos. 
¿Será falta de calcio?

Parafernalia extinta, silencio.
Vacio compuesto, compuesto vacio.
Finito que explota en el infinito.
Indescifrable altivo intuitivo.

Elástico que batallas roza.
Jubilo ronco de gritos bilabiales.
Rezos mentales mudos.
Cierra su eco sonoro comestible.

Me duele. Golpéame más.
Sácame los pulmones, que delicioso.
Juguemos, tengo sueño.
Quiero probarte, bésame demencia…

Te necesito, no me grites.
Déjame solo. Acompáñame.
Agarra mi mano, suéltame.
Cuídese mijo. Hijo.

Zumbido… agua gratis.
Palabras arbóreas sin dientes,
Proclaman la mascara decente,
De un cáncer de mente… inexistente.

Estoy loco. ¡No lo estás!,
¿Quién habla?,
Soy tu… ¿Yo?, no tú.
Tú hipocondría.

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