Inflorescencia
solitaria, actinomorfa, angiosperma.
encerrada por sus pétalos blancos,
mal de su alma por ser inflorescencia.
En la nada, con su verde cuerpo
se asustó al oír su voz y escucharse,
cambió, pues su ser feliz no era,
respiró al su corazón palparse.
Llego el alba después de una noche fría,
y su sueño al despertar codició el deshizo,
ser hombre imperfecto eso quería.
Pasó de ser loto a llorar en reflexión.
¿Quien soy?; extrañó todo aquello que fue.
Ahora, la abeja, no sabe si saludarla o robarle el corazón.
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