Veneno
Nada es veneno, todo es veneno: la diferencia está en la dosis.
Teofrasto Paracelso.
me pesan los ojos, cerrarlos no quiero.
¿Por qué tuve que caer en tu veneno?
Veneno puro, ilegal, bendito,
por mis venas corres y mi corazón palpita,
lentamente, maldición fortuita.
Pero prefiero esto a tener nada,
prefiero esto, envenéname el alma,
envenéname los labios,
y púdreme el oído, morir en tu veneno…
es un placer bendito.
Pero recuerda etérea poción:
Solo tienes dos opciones,
matarme el corazón solitario,
o dejarme solitario el corazón.
Prefiero la primera opción,
beber tu veneno, de tus labios,
que mis endorfinas se saturen de emoción,
que pase por mi sangre, recorra mi cerebro,
y por último morir risueño del corazón.
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